Los retos del traductor audiovisual son imperceptibles para la mayoría. La traducción audiovisual puede parecer compleja y puede suponer a veces todo un reto. Efectivamente, una buena traducción de una película o de una serie (especialmente si se trata de un doblaje) puede provocar una crítica tanto positiva como negativa del espectador y como consecuencia, un impacto agradable o nefasto en nuestro cliente. Vamos a mencionar algunos de los aspectos más problemáticos de la traducción audiovisual.

Los retos del traductor audiovisual: la jerga o el argot

Es uno de los aspectos más complejos a los que se enfrenta un traductor audiovisual. Este último debe conocer muy bien la cultura del país de destino para traducir correctamente las expresiones típicas, las referencias culturales o la terminología de cada especialidad según el país. A veces es imposible ceñirse a la traducción exacta porque podríamos alejarnos del objetivo final que es agradar al espectador.

Por ejemplo, si estamos traduciendo una serie del inglés al español y el protagonista dice que su amigo corre con el coche más que Stirling Moss, ¿traducimos por Fernando Alonso o lo dejamos tal cual? Quizá Fernando Alonso nos quede “feo” ante el espectador que sabe que es una serie doblada. Dejarlo tal cual, provocaría que el espectador no comprendiese el símil. A lo mejor, podríamos utilizar otra referencia cultural para que no sonase mal como Schumacher.

Las distintas particularidades de cada país hacen de cada expresión algo único. Además, hay otro tipo de expresiones como las palabrotas, insultos… que no se pueden traducir y el traductor debe buscar la solución más próxima para que no se salgan de contexto e intentar ser fiel a la fuente. Otro de los problemas son los modismos, no es lo mismo una traducción del francés al español que del español al chino. Muchos modismos no existen porque no existe la referencia cultural y las estructuras sintácticas y gramaticales son completamente distintas.

Los retos del traductor audiovisual: gestos y lenguaje no verbal

Aunque siempre hemos oído hablar de que el lenguaje de los gestos es universal no es cierto. Por ejemplo, cuando un español junta los dedos de la mano con el pulgar para decir que hay “mucho”, eso quiere decir en francés que se tiene miedo. Del mismo modo cuando un francés coloca su mano en la nariz y hace como si se la retorciera, quiere decir que ha bebido alcohol o está borracho. Eso no significa nada en español. Este problema necesita ser resuelto por el traductor humano (y digo esto por los amigos de la traducción automática) que deberá remplazar ese gesto por algún tipo de explicación en el subtitulado o tendrá que añadir algún comentario en el doblaje que no se note para poder dar a entender lo sobrentendido en otras culturas.

Los retos del traductor audiovisual: la cantidad de palabras

Hay lenguas como el inglés que son más cortas que el francés o que el español, por ejemplo. En dos o tres palabras se dice lo que en español explicaríamos con cinco o seis. ¿Cómo hacer coincidir el movimiento de la boca de los protagonistas con una traducción larga? Habrá que acortar en este caso al máximo. Con el subtitulado ocurre lo mismo: no podemos escribir más de lo que el espectador es capaz de leer en el fotograma, así que tendremos que adaptarnos.

Los retos del traductor audiovisual: nombres

Muchas veces, cuando vemos películas americanas y el nombre lo pronuncian a la “española”, nos espantamos y decimos ¿quién habrá sido el traductor? Pues bien, se basa en una cuestión de cacofonía y para encontrar la eufonía necesitamos hacer que la pronunciación sea lo más parecida a la lengua de destino y no a la lengua origen para que suene bien. Mucho peor quedaría traducir los nombres y llamar “Pepe”, “Paco” o “Carolina” a los actores ingleses, nos resultaría chocante.

Lo normal es conservar la versión original en una traducción, pero no es siempre posible cuando el nombre o el apodo tiene un vínculo importante con la personalidad del personaje. Esto ocurre especialmente en las películas sobre mafia y bandas criminales.

Nos despedimos

Espero que os haya gustado y estoy dispuesta a leer vuestros comentarios sobre este post que representa algunos de nuestros retos a la hora de traducir. ¡Hasta pronto!

 

2 Comentarios

  • Elena
    Posted 11 April, 2018 9:25 am 0Likes

    Hola Equipo!

    Gracias por compartir el artículo! Considero que el traductor ya tiene resueltos en gran parte los desafíos a la hora de traducir/ adaptar el contenido inglés a la cultura española, pues llevamos años cada vez más expuestos a la cultura origen que muchas veces ni necesitamos traducción. Ahora bien el gran desafío del traductor es trasladar la cultura española a la cultura meta. Estoy trabajando en un proyecto sobre la traducción de “ocho apellidos catalanes” al inglés donde investigo más este tema y la conclusión es que la traducción audiovisual, cultural sigue siendo una gran barrera para el traductor humano! Feliz miércoles!

    • tradupla
      Posted 14 April, 2018 10:27 am 0Likes

      Totalmente de acuerdo, Elena, me encantaría que nos hablases más sobre la traducción de ocho apellidos catalanes. Tiene que ser totalmente fascinante porque trasladar la enorme cantidad de referencias culturales a otra cultura debe ser realmente difícil. Un caso parecido a ocho apellidos vascos, es la tradución de la película francesa Bienvenue chez les Ch’tis (Bienvenidos al norte) al español. Me parece una buenísima traducción porque han conseguido trasladar la cultura francesa a la española sin “estropear” la intención y la gracia de la película origen. ¿La has visto? Desde mi punto de vista el traductor ha hecho un excelente trabajo, conseguí reírme casi lo mismo que con la versión francesa.

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